martes, 26 de octubre de 2010

Escrito No. 18

Tus manos, tus manos y tus manos, ¿por qué tus manos? El eje de todo este dolor son ellas, ayer tus manos, hoy tus manos y mañana tus manos.  Todos los días observo, de manera muy detenida, lo que haces con ellas. Le tomas delicadamente las manos a él, son como diversas hojas ―los dedos― que juguetean unas con otras al paso del viento enamorado, a veces producen ―en su jugueteo― lastimosas melodías; son sabias artesanas que tejen, con infinita destreza,  un largo cabello que por momentos abandonas para acariciarlo seductoramente; le dices tantas cosas con las manos que te has olvidado de las palabras, una y otra vez posas tu mano de mariposa sobre la de él que es flor, le das un mensaje de permanecía, seguridad, amor, cariño, calor… Y otra vez tus manos, que son ajenas, en mis letras hundiéndose entre ellas tantas veces. Me pregunto si algo te he robado, si algo que es tuyo me pertenece, tal vez son las imágenes y los movimientos de tus manos de las que me pronuncio ladrón.

sábado, 2 de octubre de 2010

Escrito No. 17

La vida se empeña en no partir. Se aferra en quedarse entre nosotros; todo el tiempo esta ahí, se cambia de vientres, siempre es la misma moviéndose de uno en otro. No he notado que el paso del tiempo la haya envejecido, parece tan normal, tan natural, tan cotidiana, presentándose todo el tiempo en forma de seres cambiantes. Eres semillas regadas por el universo esperando ser captadas por los cuerpos. Sin los últimos nos eres vida, por eso regresas una y otra vez a ellos. Creas marcas poéticas para existir. Sólo eres vida en cuanto decides serlo.

sábado, 28 de agosto de 2010

Escrito No. 16

Ahora estoy más cerca de ti. La distancia hace que te vea y te sienta en una dimensión más justa y real. Historia de un ridículo adiós que, en el fondo, es un deseo de estar atados con nuestros propios nudos.

viernes, 27 de agosto de 2010

Escrito No. 15

Adormecido, entre imágenes, te llevas mi alma. Le juro a la cruz que mis labios están sellados a tu merced, mientras tanto levanto una rosa caída bajo la lluvia y le digo que no será mía, sino que será tuya en medio de tu vientre agitado. 

lunes, 12 de julio de 2010

Escrito No. 14

No sé hasta qué lugar llegan mis letras ―porque siento que se pierden―; deseo que representen la pintura atrevida del artista de la que estoy desprovisto y que ocupen, con su anatomía amorosa, las partes más delicadas de tu cuerpo navegante. De esta manera calmo, por un instante, la desdicha de no tenerte y así, tal vez, en un momento de reflexión, puedas ver que quiero ser, con una locura maldita, un pintor de las letras ensangrentadas, de éstas que dejan de ser mías en el momento en que las desprendo de mi ser para transportarlas en un barco de papel, en dirección tu mar.

viernes, 2 de julio de 2010

Escrito No. 13

Tus palabras mienten con abundancia. Tus ojos dicen la verdad con gracia. Le creo más al poeta sentado en el papel que a ti y a mí mismo. Pienso en la otra, y en la otra, y en la otra, y en la otra, y en la otra... Hasta llegar a ti y concluir que las otras son, simplemente, una extensión de ti, de tus demonios y de tus ángeles que, en la creación del verso de tu cuerpo desnudo me das.

jueves, 1 de julio de 2010

Escrito No. 12

Sólo deja de escribir en mis palabras. Sólo deja de dormir en mis sueños. Sólo deja de pintar en mis pinceladas. Sólo deja de hablar en mi voz. Sólo deja de sembrar en mi cosecha. Sólo deja de sonreír en mi risa. Sólo deja de delirar en mi locura. Sólo deja de llorar en mis lágrimas.

miércoles, 9 de junio de 2010

Escrito No. 11

De la cabeza, no me puedo sacar toda la melancolía de mi vida. La mencionada melancolía, se encuentra construida por una serie de factores como lo son: el maldito atardecer que se apodera de las situaciones de las personas, provocándoles algunas penas o derrotas dolorosas, llevándolos a sentarse en alguna determinada parte de la noche a llorar y pedirle a la luna por sus heridas, o bien, en un momento limite, dicen algunas oraciones amables, pero con un alto contenido de significantes más allá del lenguaje,  apoyándose en diminutos factores, tal vez faciales ―expresiones―  o en el tono de la voz, pero, que al final, constituyen y expresan de forma clara, esa melancolía que aguarda en cada uno de nosotros. Sin lugar a dudas no la dejamos ir, tal vez porque se convierte en eterno amante que te despoja del tiempo, te ájela de una forma tan sublime, que lo amas y lo necesitas como a los sueños. 

Escrito No. 10

Rompe esta distancia dolorosa. Rompe el olvido que nos pertenece. Cúrame. Cúranos del tiempo. El corazón, enfermo, pide por tu sal, tu laurel, tu pimienta, tu anís. Pedimos, desgarrados, por el alivio que nos da tu alma.


sábado, 5 de junio de 2010

Escrito No. 9

Sé cómo se escucha tu voz a media noche; me lo han dicho los vientos. Eres como un sol que desgarra mi oscuridad; transitiva y radiante  como la luna. Al igual que tus manos, el resto de tu cuerpo se antoja  marcar a besos. Quisiera estar dentro de tus vestidos.

Me muero por poder, aunque sea un minuto, acariciar tus manos, no sabes lo mucho que lo deseo. En tu voz hay un canto de libertad. ¿Escuchas esa canción? Es la canción del amor. Y me odio tanto por no habértelo dicho antes. 

Tu color, es el color de las rosas. Tu aliento, es el aliento de las rosas. Encontré la primavera en los  encajes de tu piel. Quiero adornar con el  aura tu cintura, como si fueran una corona de flores, centímetro a centímetro,  luego, depositar cera en tu bajo vientre. Tú eres la fuente de la que bebo agua, tan cristalina, tan dulce, tan fresca… Como el agua de las montañas.  Bajas por bellos paisajes tomando todo lo hermoso del mundo y tomas mi cansado cuerpo.  Tiene amor / Y tu idea del amor es más bella que el amor…  Cortaría más flores para ti. Pasaría  un atardecer hincado a tus pies. Tomaría del veneno que me das. Cuidaría con mi calor tus pétalos del invierno. En mis manos hay un refugio para ti.   Sé que puedes verlo.  

 

Escrito No. 8

Habito en donde tu voz se vuelve erotismo. Un erotismo, en tonos, el cual emite cascadas frescas de agua para el cuerpo que, bajo la luz hambrienta de la luna, toca las partes más sensibles en una y otra oleada de sensaciones que sólo tu voz posee, que sólo tu voz alienta, que sólo tu voz desea y que ese deseo lo quiero en mi sangre, sólo en mi sangre.

Escrito No. 7

Cambia mi nombre por el tuyo y déjame sin vida. Recoge en una canasta todas las huellas de mis manos, de mis desvelos y llévatelos, escóndelos en medio de tu bosque para su cuidado, aunque así te nombre como mi astro.

Quiero que seas el astro que esconde mi ser entre sus nudos. El astro de posee mi oscuro sexo para alimentarse.  El astro que con una daga afilada compone mi nombre en las paredes de los corazones. El astro que me da con su vientre el arma para ser siervo del sedeo. El astro que me lleva a través del eco de la noche en búsqueda del deseo de ser,  por un momento,  uno mismo en la carne apretada de los cuerpos...

viernes, 30 de abril de 2010

Escrito No. 6

No sé qué hacer. Estoy de luto por un único motivo; es que tus ojos no me miran. Y fíjate que los míos lo hacen a diario. Sucede que cada vez que contemplo tus manos, tus tersas manos,  me olvido completamente de mi ser, el fondo de él se muere y da paso, sin dudarlo, a ese momento casi irreal, de ensueño, de adoración… Que es cuando te contemplo. En silencio, digo un credo en tu nombre hasta sentirme perdido en los brazos de la devoción que me lleva hacia a ti. Siento que me rindes, que me gobiernas, que me esclavizas, como si tu belleza me tuviera en posesión. Imagino que te busco. Pero al final, como al principio, no sé qué hacer.

Escrito No. 5

Cuando duele en demasía el corazón, el mundo se diluye. Algo de ti trata de marcharse, otra parte no quiere abandonar la guerra. Surgen algunas preguntas de comprensión: ¿bajo cuáles enunciados, voces, palabras, alientos, razones y risas encuentras el sentido de lo existente? ¿Qué es existir? ¿Y si tu mundo gira a la inversa y vez de ser un amanecer es un anochecer? ¿Y si la búsqueda personal, sus relaciones y significados con el mundo, se quedan empantanados? A veces creo que el tiempo, junto con las respuestas, se terminan. El deseo de componer ha perdido emoción.  

lunes, 26 de abril de 2010

Escrito No. 4

Primero nos limpiamos mutuamente la piel desnuda. Luego, tú con tus ojos de porcelana me miras con una maldita hermosura que, en lo más distante de la conciencia, se sigue sintiendo las olas oscuras de tus palabras. Después, entonas una canción del mal; es para extraer las formas de vida que aún conservo, las usarás como pedazos de carne para encantar a la luna. Como recompensa, tus labios entonan una canción hiriente (la cual amo) todas las mañanas junto a mi ventana.

Tus cabellos son negros, frondosos y malditos, mantienen una gran distancia en relación a la parte más violenta de la constelación; lastiman como un caudal depresivo sin principio y sin fin, pero con una intensidad estructural pocas veces advertidas en los libros de mi habitación.  Quiebra mi alma en profundos lamentos, ya no te quiero, ya no te soporto, ya no necesito más del lazo/tristeza que me someten a tu estúpido juego de mil significados.  No recuerdo el momento en el que te encontré, pero mis días buscan otro final.  

¿Vez esas llamas? Son nuestras almas quemándose. 

jueves, 22 de abril de 2010

Escrito No. 3

Trato de olvidar. No sé en dónde encontrar consuelo. Te mostraste frígida a pesar de mi muerte.  Había pensado que, para poder escribirte, primero, tenía que dejar correr mi propia sangre por el piso, y en ella, encontrar el destino; como si éste se revelara a través del líquido interno. Simplemente, cuando desperté, me encontré más débil y con un enorme dibujo de tu rostro sobre mi piel, por donde broto toda aquella melancolía/enfermedad/ y tú, tu maldita belleza que aprieta el corazón. Ahora, por la mañana riego el jardín con mi sangre, tal vez sus pétalos rojos alejen el suicido de tu recuerdo.   



sábado, 17 de abril de 2010

Escrito No. 2

Mi mirada sólo observó por un segundo tus piernas desnudas. Sin embargo, mis sentidos y mi instinto soportaron la dicha de imaginar en un instante del deseo, todas las posibles sensaciones que todo tu cuerpo de mujer despoja. El despojo de tu piel se convierte lentamente en una fijación en mis labios; se presenta sobre un deseo intransigente por tragarte y no regresarte; en un montón de suposiciones relacionadas con la suavidad y el desgaste carnal. No puedo olvidar el paso de tus piernas; parecían amantes felices sobre una tierra de muertos.

Escrito No. 1

El final de las sensaciones regresa a tomar una parte nutrida de la vida  ―espero por alguien que me cuide―. El sabor de tus cenizas, su intensa consistencia, es prueba del recuerdo lastimado en el que te conservo. No quiero cerrar los ojos. Significaría la llegada del deseo; el mismo que me hizo suspirar y luego fallecer antes de mi propia muerte. Te sostengo sólo en la casa del sol brillante, ahí no te mereces mi cuidado.  

 

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