El final de las sensaciones regresa a tomar una parte nutrida de la vida ―espero por alguien que me cuide―. El sabor de tus cenizas, su intensa consistencia, es prueba del recuerdo lastimado en el que te conservo. No quiero cerrar los ojos. Significaría la llegada del deseo; el mismo que me hizo suspirar y luego fallecer antes de mi propia muerte. Te sostengo sólo en la casa del sol brillante, ahí no te mereces mi cuidado.
sábado, 17 de abril de 2010
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