Habito en donde tu voz se vuelve erotismo. Un erotismo, en tonos, el cual emite cascadas frescas de agua para el cuerpo que, bajo la luz hambrienta de la luna, toca las partes más sensibles en una y otra oleada de sensaciones que sólo tu voz posee, que sólo tu voz alienta, que sólo tu voz desea y que ese deseo lo quiero en mi sangre, sólo en mi sangre.
sábado, 5 de junio de 2010
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