La vida se empeña en no partir. Se aferra en quedarse entre nosotros; todo el tiempo esta ahí, se cambia de vientres, siempre es la misma moviéndose de uno en otro. No he notado que el paso del tiempo la haya envejecido, parece tan normal, tan natural, tan cotidiana, presentándose todo el tiempo en forma de seres cambiantes. Eres semillas regadas por el universo esperando ser captadas por los cuerpos. Sin los últimos nos eres vida, por eso regresas una y otra vez a ellos. Creas marcas poéticas para existir. Sólo eres vida en cuanto decides serlo.
sábado, 2 de octubre de 2010
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