De la cabeza, no me puedo sacar toda la melancolía de mi vida. La mencionada melancolía, se encuentra construida por una serie de factores como lo son: el maldito atardecer que se apodera de las situaciones de las personas, provocándoles algunas penas o derrotas dolorosas, llevándolos a sentarse en alguna determinada parte de la noche a llorar y pedirle a la luna por sus heridas, o bien, en un momento limite, dicen algunas oraciones amables, pero con un alto contenido de significantes más allá del lenguaje, apoyándose en diminutos factores, tal vez faciales ―expresiones― o en el tono de la voz, pero, que al final, constituyen y expresan de forma clara, esa melancolía que aguarda en cada uno de nosotros. Sin lugar a dudas no la dejamos ir, tal vez porque se convierte en eterno amante que te despoja del tiempo, te ájela de una forma tan sublime, que lo amas y lo necesitas como a los sueños.
miércoles, 9 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Interesante tono taxidermista que efectúa un extraño efecto de distancia respecto a lo acontecido como amor. Sin embargo... es como si el autor mismo quisiera desconectar sus sueños.
Publicar un comentario