miércoles, 9 de junio de 2010

Escrito No. 11

De la cabeza, no me puedo sacar toda la melancolía de mi vida. La mencionada melancolía, se encuentra construida por una serie de factores como lo son: el maldito atardecer que se apodera de las situaciones de las personas, provocándoles algunas penas o derrotas dolorosas, llevándolos a sentarse en alguna determinada parte de la noche a llorar y pedirle a la luna por sus heridas, o bien, en un momento limite, dicen algunas oraciones amables, pero con un alto contenido de significantes más allá del lenguaje,  apoyándose en diminutos factores, tal vez faciales ―expresiones―  o en el tono de la voz, pero, que al final, constituyen y expresan de forma clara, esa melancolía que aguarda en cada uno de nosotros. Sin lugar a dudas no la dejamos ir, tal vez porque se convierte en eterno amante que te despoja del tiempo, te ájela de una forma tan sublime, que lo amas y lo necesitas como a los sueños. 

Escrito No. 10

Rompe esta distancia dolorosa. Rompe el olvido que nos pertenece. Cúrame. Cúranos del tiempo. El corazón, enfermo, pide por tu sal, tu laurel, tu pimienta, tu anís. Pedimos, desgarrados, por el alivio que nos da tu alma.


sábado, 5 de junio de 2010

Escrito No. 9

Sé cómo se escucha tu voz a media noche; me lo han dicho los vientos. Eres como un sol que desgarra mi oscuridad; transitiva y radiante  como la luna. Al igual que tus manos, el resto de tu cuerpo se antoja  marcar a besos. Quisiera estar dentro de tus vestidos.

Me muero por poder, aunque sea un minuto, acariciar tus manos, no sabes lo mucho que lo deseo. En tu voz hay un canto de libertad. ¿Escuchas esa canción? Es la canción del amor. Y me odio tanto por no habértelo dicho antes. 

Tu color, es el color de las rosas. Tu aliento, es el aliento de las rosas. Encontré la primavera en los  encajes de tu piel. Quiero adornar con el  aura tu cintura, como si fueran una corona de flores, centímetro a centímetro,  luego, depositar cera en tu bajo vientre. Tú eres la fuente de la que bebo agua, tan cristalina, tan dulce, tan fresca… Como el agua de las montañas.  Bajas por bellos paisajes tomando todo lo hermoso del mundo y tomas mi cansado cuerpo.  Tiene amor / Y tu idea del amor es más bella que el amor…  Cortaría más flores para ti. Pasaría  un atardecer hincado a tus pies. Tomaría del veneno que me das. Cuidaría con mi calor tus pétalos del invierno. En mis manos hay un refugio para ti.   Sé que puedes verlo.  

 

Escrito No. 8

Habito en donde tu voz se vuelve erotismo. Un erotismo, en tonos, el cual emite cascadas frescas de agua para el cuerpo que, bajo la luz hambrienta de la luna, toca las partes más sensibles en una y otra oleada de sensaciones que sólo tu voz posee, que sólo tu voz alienta, que sólo tu voz desea y que ese deseo lo quiero en mi sangre, sólo en mi sangre.

Escrito No. 7

Cambia mi nombre por el tuyo y déjame sin vida. Recoge en una canasta todas las huellas de mis manos, de mis desvelos y llévatelos, escóndelos en medio de tu bosque para su cuidado, aunque así te nombre como mi astro.

Quiero que seas el astro que esconde mi ser entre sus nudos. El astro de posee mi oscuro sexo para alimentarse.  El astro que con una daga afilada compone mi nombre en las paredes de los corazones. El astro que me da con su vientre el arma para ser siervo del sedeo. El astro que me lleva a través del eco de la noche en búsqueda del deseo de ser,  por un momento,  uno mismo en la carne apretada de los cuerpos...

 

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