Sí, lo sé, es de noche (en la fotografía), aun así las marcas nocturnas juegan un fuerte lazo de integración con tus ojos (nutriéndose conjuntamente) desbordando una mirada que atraviesa la cámara, interrumpiendo mi tiempo, incluso deteniéndolo, sólo para mirar tu mirar; ese mirar tuyo que habla sin hablar, que acaricia sin acariciar, que hacer sonar sin soñar. Mirada que atrapa el alma y el corazón, los expones al mundo externo para que te dibujen con sangre y dolor, con risa y cariño, esa es la imagen que regalas, esa es la imagen por la que escribo, por la que escribiré… Tu mirada atrapa escrituras.
sábado, 12 de marzo de 2011
jueves, 6 de enero de 2011
Escrito No. 19
Sobre el interior. Una mano muy fuerte aprieta el pecho; es la de un hombre maduro, en la plenitud de su vida, sus robustos dedos y palma áspera son impulsadas por el resto de su brazo, alimentado por un cuerpo de frenéticos pensamientos, se obstina en encontrar debilidad, causar dolor y destrozar. La dificultad para respirar es evidente. Los sentimientos no dejan de recorrer todo el cuerpo en oleadas de recuerdos y deseos proyectados hacia el futuro (las promesas), el incremento del coraje y la mirada afilada se convierten dragones viejos que corren por el viento hasta derrumbar la mano, el brazo y el cuerpo de pensamientos. Es la historia del miedo y del valor.
martes, 26 de octubre de 2010
Escrito No. 18
Tus manos, tus manos y tus manos, ¿por qué tus manos? El eje de todo este dolor son ellas, ayer tus manos, hoy tus manos y mañana tus manos. Todos los días observo, de manera muy detenida, lo que haces con ellas. Le tomas delicadamente las manos a él, son como diversas hojas ―los dedos― que juguetean unas con otras al paso del viento enamorado, a veces producen ―en su jugueteo― lastimosas melodías; son sabias artesanas que tejen, con infinita destreza, un largo cabello que por momentos abandonas para acariciarlo seductoramente; le dices tantas cosas con las manos que te has olvidado de las palabras, una y otra vez posas tu mano de mariposa sobre la de él que es flor, le das un mensaje de permanecía, seguridad, amor, cariño, calor… Y otra vez tus manos, que son ajenas, en mis letras hundiéndose entre ellas tantas veces. Me pregunto si algo te he robado, si algo que es tuyo me pertenece, tal vez son las imágenes y los movimientos de tus manos de las que me pronuncio ladrón.
sábado, 2 de octubre de 2010
Escrito No. 17
La vida se empeña en no partir. Se aferra en quedarse entre nosotros; todo el tiempo esta ahí, se cambia de vientres, siempre es la misma moviéndose de uno en otro. No he notado que el paso del tiempo la haya envejecido, parece tan normal, tan natural, tan cotidiana, presentándose todo el tiempo en forma de seres cambiantes. Eres semillas regadas por el universo esperando ser captadas por los cuerpos. Sin los últimos nos eres vida, por eso regresas una y otra vez a ellos. Creas marcas poéticas para existir. Sólo eres vida en cuanto decides serlo.
sábado, 28 de agosto de 2010
Escrito No. 16
Ahora estoy más cerca de ti. La distancia hace que te vea y te sienta en una dimensión más justa y real. Historia de un ridículo adiós que, en el fondo, es un deseo de estar atados con nuestros propios nudos.
viernes, 27 de agosto de 2010
Escrito No. 15
Adormecido, entre imágenes, te llevas mi alma. Le juro a la cruz que mis labios están sellados a tu merced, mientras tanto levanto una rosa caída bajo la lluvia y le digo que no será mía, sino que será tuya en medio de tu vientre agitado.
lunes, 12 de julio de 2010
Escrito No. 14
No sé hasta qué lugar llegan mis letras ―porque siento que se pierden―; deseo que representen la pintura atrevida del artista de la que estoy desprovisto y que ocupen, con su anatomía amorosa, las partes más delicadas de tu cuerpo navegante. De esta manera calmo, por un instante, la desdicha de no tenerte y así, tal vez, en un momento de reflexión, puedas ver que quiero ser, con una locura maldita, un pintor de las letras ensangrentadas, de éstas que dejan de ser mías en el momento en que las desprendo de mi ser para transportarlas en un barco de papel, en dirección tu mar.
viernes, 2 de julio de 2010
Escrito No. 13
Tus palabras mienten con abundancia. Tus ojos dicen la verdad con gracia. Le creo más al poeta sentado en el papel que a ti y a mí mismo. Pienso en la otra, y en la otra, y en la otra, y en la otra, y en la otra... Hasta llegar a ti y concluir que las otras son, simplemente, una extensión de ti, de tus demonios y de tus ángeles que, en la creación del verso de tu cuerpo desnudo me das.
jueves, 1 de julio de 2010
Escrito No. 12
Sólo deja de escribir en mis palabras. Sólo deja de dormir en mis sueños. Sólo deja de pintar en mis pinceladas. Sólo deja de hablar en mi voz. Sólo deja de sembrar en mi cosecha. Sólo deja de sonreír en mi risa. Sólo deja de delirar en mi locura. Sólo deja de llorar en mis lágrimas.
miércoles, 9 de junio de 2010
Escrito No. 11
De la cabeza, no me puedo sacar toda la melancolía de mi vida. La mencionada melancolía, se encuentra construida por una serie de factores como lo son: el maldito atardecer que se apodera de las situaciones de las personas, provocándoles algunas penas o derrotas dolorosas, llevándolos a sentarse en alguna determinada parte de la noche a llorar y pedirle a la luna por sus heridas, o bien, en un momento limite, dicen algunas oraciones amables, pero con un alto contenido de significantes más allá del lenguaje, apoyándose en diminutos factores, tal vez faciales ―expresiones― o en el tono de la voz, pero, que al final, constituyen y expresan de forma clara, esa melancolía que aguarda en cada uno de nosotros. Sin lugar a dudas no la dejamos ir, tal vez porque se convierte en eterno amante que te despoja del tiempo, te ájela de una forma tan sublime, que lo amas y lo necesitas como a los sueños.